Descripción
La iglesia de Santa Maria Antica es una pequeña iglesia románica del centro histórico de Verona, en una esquina de la plaza dei Signori, junto a las arcas escaligeras. Era la capilla de los Scaligeri, los señores de la ciudad, y se reconoce enseguida por una tumba sobre el portal.
Esa tumba es el sarcófago de Cangrande I della Scala, el más famoso de los señores veroneses, sobre el portal de la entrada lateral. Está dentro de un arco trilobulado y en lo alto lleva la estatua ecuestre del príncipe, atribuida a Giovanni di Rigino: la que se ve es una copia, el original está en el museo de Castelvecchio.
Justo al lado están las arcas escaligeras, el sepulcro monumental de la familia, mandado construir en los siglos XIII y XIV. Albergan los sarcófagos de Mastino I, Alberto I, Bartolomeo I, Cangrande II, Bartolomeo II y los más monumentales de Mastino II y Cansignorio.
Por fuera la iglesia queda escondida entre los edificios y la fachada se ve poco. Más expuesto está el flanco norte, en hiladas alternas de toba y ladrillo, como en muchas iglesias románicas de Verona.
Dentro hay penumbra. Tres naves están separadas por dos filas de cinco columnas con capiteles cuadrados, como grandes cubos sin decoración de animales ni hojas. La poca luz entra por las estrechas aspilleras de los muros con franjas de toba y ladrillo.
En el altar mayor hay un retablo con la Presentación de Jesús en el templo, atribuido a Antonio Giarola. Del primer edificio quedan un trozo de ciborio empotrado en la pared y un fragmento de mosaico de teselas blancas y negras.
La iglesia es más antigua que los Scaligeri. Nació entre el 744 y el 745 para un monasterio femenino fundado por dos hermanas de origen germánico, Auctonda y Natalia, junto a la corte de los reyes lombardos.
En 1117 un terremoto destruyó la iglesia lombarda. Fue reconstruida en estilo románico y consagrada el 11 de noviembre de 1185 por el patriarca de Aquilea.
En el siglo XVII el interior se llenó de estucos barrocos. Entre los siglos XIX y XX una restauración los quitó para recuperar el aspecto medieval: la intervención fue muy discutida, porque algunas reconstrucciones podrían haber sido arbitrarias.
Esa tumba es el sarcófago de Cangrande I della Scala, el más famoso de los señores veroneses, sobre el portal de la entrada lateral. Está dentro de un arco trilobulado y en lo alto lleva la estatua ecuestre del príncipe, atribuida a Giovanni di Rigino: la que se ve es una copia, el original está en el museo de Castelvecchio.
Justo al lado están las arcas escaligeras, el sepulcro monumental de la familia, mandado construir en los siglos XIII y XIV. Albergan los sarcófagos de Mastino I, Alberto I, Bartolomeo I, Cangrande II, Bartolomeo II y los más monumentales de Mastino II y Cansignorio.
Por fuera la iglesia queda escondida entre los edificios y la fachada se ve poco. Más expuesto está el flanco norte, en hiladas alternas de toba y ladrillo, como en muchas iglesias románicas de Verona.
Dentro hay penumbra. Tres naves están separadas por dos filas de cinco columnas con capiteles cuadrados, como grandes cubos sin decoración de animales ni hojas. La poca luz entra por las estrechas aspilleras de los muros con franjas de toba y ladrillo.
En el altar mayor hay un retablo con la Presentación de Jesús en el templo, atribuido a Antonio Giarola. Del primer edificio quedan un trozo de ciborio empotrado en la pared y un fragmento de mosaico de teselas blancas y negras.
La iglesia es más antigua que los Scaligeri. Nació entre el 744 y el 745 para un monasterio femenino fundado por dos hermanas de origen germánico, Auctonda y Natalia, junto a la corte de los reyes lombardos.
En 1117 un terremoto destruyó la iglesia lombarda. Fue reconstruida en estilo románico y consagrada el 11 de noviembre de 1185 por el patriarca de Aquilea.
En el siglo XVII el interior se llenó de estucos barrocos. Entre los siglos XIX y XX una restauración los quitó para recuperar el aspecto medieval: la intervención fue muy discutida, porque algunas reconstrucciones podrían haber sido arbitrarias.